martes, 1 de noviembre de 2011

LAS FORMAS DE LA PRUDENCIA


Una de las formas de la prudencia son los buenos modales: el prudente es cordial, no hace bromas ofensivas, no grita ni se ríe groseramente en una reunión.
Las personas prudentes son tranquilas, no actúan impulsivamente, y siempre tienen un momento para escuchar antes de opinar. No critican a los demás cuando no están presentes. Si tienen que señalarle un error a un amigo, buscan el modo de hacerlo sin provocarle un dolor innecesario. La verdad y la prudencia son amigas, pues las mentiras, a la corta o ala larga, provocan muchos problemas y enojos.
Si eres prudente, estudiarás antes de un examen. Y así, no lamentarás luego una mala nota.
El prudente prefiere decir: "Mami, te prometo que un día de estos ordenaré el armario". Porque la prudencia no es amiga de las promesas: lo mejor es hacer hoy mismo lo que seas capaz de hacer.
La prudencia implica valorar nuestra vida, en forma individual, pero también valorar la de los demás

viernes, 15 de enero de 2010

¿Qué es la Amabilidad?

La amabilidad es lo que nos impulsa a sonreír y a ser atentos, cordiales y afectuosos con la familia, los maestros, los compañeros, los vecinos... y con la gente que nos rodea. La amabilidad es llegar a la casa de una tía, saludarla con cariño y ofrecerle nuestra compañía.

Es cuando dos vecinos se encuentran en la calle y se saludan como buenos amigos, compartiendo unos minutos de charla. Cuando entramos a un negocio y una empleada nos atiende con buen modo y sin apuro o cuando le cedemos el turno a una persona mayor, eso es amabilidad.


Cuando estamos en la casa de un amigo y jugamos en armonía, mostrando respeto y cortesía hacia sus padres, somos amables. Y si visitamos a la abuela para conversar con ella y hacerle compañía, le daremos una gran alegría y una muestra de amabilidad. La amabilidad mejora la convivencia y hace más linda la vida.


Todo a nuestro alrededor es mejor y más tranquilo cuando somos amables.


La amabilidad vive cuando decimos:
¡Muchas gracias! ¡Qué alegría me da verte!
¡Un aplauso para la cocinera! ¿Podrías alcanzarme ese libro, por favor ...?

Al ser amables tendemos puentes que nos acercan a los demás

domingo, 22 de noviembre de 2009

Con Amabilidad, Conquisto el Mundo


Ser amable es un maravilloso modo de vivir. No requiere de gran esfuerzo, apenas buena disposición, y es mucho lo que podemos recibir a cambio: la simpatía y el favor de los demás ¡Adelante, por favor!

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Las Formas de la Generosidad


Una de las formas de la generosidad es ayudar a los necesitados. Hay niños que no tienen juguetes, ropa, calzado... y necesitan ayuda. Nuestro mundo necesita, hoy más que nunca, de la bondad y del amor. ¿Sabes una cosa? ¡La generosidad es contagiosa! Con un pequeño aporte de cada uno, todos viviremos mejor. También somos generosos cuando nos animamos a ser sinceros y a decir lo que pensamos: es la generosidad de quien se muestra tal como es. A veces, ser generoso es, simplemente, escuchar a un amigo o brindarle compañía al que está solo. Otra forma de la generosidad es no culpar a los demás cuando perdemos en un juego, porque ser generoso es saber perder y saber ganar. En los dos casos, lo importante es jugar, felicitar al vencedor y reconocer el esfuerzo del que perdió.

Generosidad es compartir.
Si le prestas tu libro preferido a un amigo, cuando él lo lea podrán tener charlas muy interesantes y ambos sentirán que comparten un mundo más rico.
L a generosidad está presente cuando decimos: ¡ya te lo alcanzo! ¡Lo haré con mucho gusto! ¿Qué música quieres escuchar? ¿En qué puedo ayudarte? ¡Yo creo en ti!

Recuerda siempre que todo lo que hacemos con generosidad es más asombroso que él mejor truco de un mago, porque con ello logramos que aparezcan el amor, las sonrisas, la alegría. ¡Y no se trata de trucos! La generosidad es mágica... ¡de verdad!

lunes, 16 de noviembre de 2009

Las Formas de Dar las Gracias

Cuidar aquello que recibimos, es una forma de agradecer. pero no permitas que ese sentimiento iva sólo en tu interior: es bueno que comuniques y transmitas lo que sientes. ¡Nunca es tarde para dar las gracias! Dejemos la ingratitud para los egoístas y soberbios.
El agradecimiento se manifiesta en grases como: "¡Muchas gracias!", "Tu ayua fue muy importante para mí". "Fue hermoso contar contigo". "Gracias por venir"... Piensa que tu agradecimiento es el mejor regalo que puedes darla a quien te ayuda.
Si eres sincero al agradecer, nunca e sentirás en deduda. EL que valora lo que recibe, también es capaz de dar .
Otra forma de agradecimiento es adminitir los méritos de los demás cuando juegas o estudias en equipo. Así la vida es más linda.
La sonrisa, loa abrazos, una mirada amable, una lágrima de emoción, un beso lleno de ternura... son formas de mostrar nuestro agradecimiento, qunque no digamos "gracias".
Se trata de aceptar y valorar las cosas buenas, los servicios y beneficios recibidos... ¡con el corazón agradecido!

miércoles, 11 de noviembre de 2009

¿Qué es el Agradecimiento?


El agradecimiento es una respuesta amable, que surge cuando alguien, sin más interés que el de procurar nuestro bien, nos hace un favor. El deseo de dar las gracias es la forma de corresponder a quien nos ayuda.

La gratitud contiene en sí a la humildad, pues al decir “gracias” estamos diciendo “te necesito”. ¡Todos necesitamos en algún momento que nos ayuden! Nuestro agradecimiento en primer lugar debe ser hacia nuestros padres, por el amor y los cuidados que nos brindan desde que nacemos

Cuando decimos gracias, debemos hacerlo de corazón; de lo contrario, sería una palabra hueca, sin valor.

¡Se puede dar las gracias con un abrazo cálido y sostenido!

Sentir agradecimiento es compartir un tesoro del alma es reconocer un favor, una ayuda, un consejo…

Ser agradecidos es valorar ese rico desayuno y cada pequeña cosa que recibimos a diario: la ropa limpia, los cuidados, la posibilidad de aprender las enseñanzas de nuestros padres y maestros, la buena compañía de los amigos…

¡Alégrate por lo que recibes! Y… ¡da las gracias!, no te sientas en deuda, tu gratitud es oro puro. Además, busca la ocasión de ser tan generoso como lo han sido contigo. Ése es el secreto del verdadero agradecimiento.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Muchas Gracias Por todo

Dar las gracias es dejar abierta la puertita del corazón para nuevos encuentros, nuevos favores, nuevos regalos… que damos y recibimos. Agradecer es una actitud sana, de reconocimiento y humildad, que nos hace sentir bien. Tu gratitud tiene un gran valor: ¡Exprésala con palabras y con acciones!



Cada Cosa en su Lugar


Ser ordenados y prolijos en nuestras casas y con las de los demás es una forma de demostrar cuanto queremos a quienes tenemos cerca y que sabemos valorar lo que nos dan

domingo, 8 de noviembre de 2009

Adivinanza

En él Viajan la familia y el equipaje y se pasa la noche en el garage.

Ya se fue el verano y otra estación llega:
como lluvia de oro caen las hojas secas

lunes, 2 de noviembre de 2009

La Muerte Madrina

Un hombre tenía doce hijos y, aunque trabajaba de día y de noche, apenas ganaba lo suficiente para darles pan. Al nacer un hijo más, se sintió acobardado y no sabiendo a quien recurrir en un apuro, salió a la carretera dispuesto a solicitar del primer desconocido que fuera padrino de su hijo.
El primero a quien encontró fue el buen Dios, quien ya sabía, como es natural, lo que quería el hombre. Le dijo Dios: -“Eres pobre y siento compasión por ti. Estoy dispuesto a ser padrino de tu hijo y a cuidar de él y hacerlo feliz en la tierra” Preguntó el hombre: -“¿Quién eres tú?” –“Soy el buen Dios” –“Pues no deseo que seas padrino. Das bienes a los ricos y dejas que los pobres pasen hambre” No sabía aquel hombre temerario que dios distribuye sabiamente la riqueza y la pobreza. Se separó del Señor y continuó su camino.
Se le acerco luego el diablo y le hablo en estos términos: -“¿Buscas padrino? Si quieres que yo lo sea, llenaré de oro a tu hijo y le proporcionaré todos los placeres de este mundo” “¿Quién eres tu?”, le preguntó el hombre –“Soy el diablo” –“Entonces, no te quiero por padrino de mi hijo. Tú engañas y descaminas a los hombres”
Siguió andando y encontró la descarnada muerte, que se dirigió a él y le dijo: -“Hazme madrina de tu hijo” -¿Quién eres tu?” –“yo soy la muerte, que a todos igualo” –“Tú eres la justiciera”, respondió el hombre, “la que no inclina su balanza a favor de los ricos. A ti escojo por madrina” La muerte dijo: -“Haré de tu hijo un hombre rico y famoso. Quien persevera en mi amistad, en nada puede fallar” –“Pues domingo es el bautizo. No faltes” Cumplió la muerte lo prometido y fue madrina del niño.
Cuando hubo crecido el muchacho, se presentó un día la muerte y le invitó a ir consigo al bosque. Anduvieron juntos un buen trecho y finalmente le mostró una hierba que crecía en un determinado paraje y le dijo –“Este es mi regalo de madrina. Serás un célebre médico. Cuando te llamen para asistir a un enfermo, me haré visible a tus ojos, sin que nadie más me vea. Si estoy junto a la cabeza del enfermo, puedes afirmar confiadamente que lo sanarás. Hazle tomar un poco del jugo de esta hierba y pronto estará curado. Pero si me ves al lado de los pies, di a la familia que todo es inútil y que ningún médico es capaz de salvarlo. Pero, guárdate bien de emplear el remedio contra mi voluntad, ya que tal acción sería funesta para ti.”
No tardó mucho el joven en convertirse en el médico más famoso del mundo. Todos decían de él: -“Es tanto su saber, que le basta con ver a un enfermo para decidir si puede curarse o si, por el contrario, es precioso que muera”. Lo llamaban desde muy lejos y ganó tanto dinero que pronto se convirtió en rico.
Enfermó el rey y pidieron al famoso médico que lo visitara. Al entrar en el regio dormitorio, vio la muerte a los pies de la cama, lo que indicaba que no estaba destinado el remedio a aquel enfermo. Pero el médico pensó en la celebridad que le proporcionaría la curación del monarca y dijo para sí: -¡Sí pudiera engañar a la muerte tan sólo una vez! Quizá no lo tomaría muy a mal por ser su ahijado y cerraría los ojos ante mi falta.” Hizo que cogieran dos hombres al rey, uno por la cabeza y otro hacia la cabecera de la cama y la cabeza donde antes tenía los pies, con lo que la muerte quedó junto a la cabeza del enfermo. Le dio luego a beber el jugo de la hierba y pronto estuvo curado el paciente.
No tardó en presentarse la muerte ante el enfermo rostro irritado. Amenazándole con el dedo, le habló de este modo: -“Me has engañado. Por esta vez, no tomaré venganza, en atención a que eres mi ahijado. Pero si vuelves a ejecutar algún acto en contra de mis decretos, te expulsaré del mundo de los vivos.
Poco tiempo después cayó gravemente enferma la hija única del rey. El padre lloraba continuamente y estaba sumido en la mayor desesperación. Publicó un edicto ofreciendo la mano de la princesa y la sucesión al trono a cualquier hombre que la curara. Acudió el famoso médico y vio la muerte a los pies de la enferma. Debiera haberse acordado de la advertencia de su madrina, pero la gran hermosura de la muchacha y el deseo del premio ofrecido le ofuscaron hasta tal punto, que olvidó toda prudencia, cogió a la princesa e invirtió su posición en la cama, de modo que puso la cabeza donde antes estaban los pies y viceversa. Ni se giró en la actitud de la muerte, que levantaba el brazo y le amenazaba con el puño. Administró el jugo de la hierba a la princesa y casi al instante reaparecieron los colores en su rostro y se restableció sin tardanza.
Al ver la muerte que la habían despojado con engaño por segunda vez de lo que le pertenecía, se acercó al médico en una ocasión en que se hallaba solo y le dijo: -“Estas perdido. Ahora eres tú quien debe morir” Le cogió del brazo con su descarnada mano con tal fuerza que no pudo oponer resistencia y se vio obligado a seguir a su madrina hasta la residencia subterránea de ésta.
Allí vio el médico millares y millares de llamas de todas las medidas, grandes, medianas y pequeñas. A cada momento, se apagaban unas y se encendían otras; aparecían llamitas aquí y allá, mientras otras se desvanecían, semejando una danza ardiente. –“Estas llamas” dijo la muerte, “son las vidas de los hombres. Las grandes corresponden a niños y las medianas a jóvenes, aunque también abundan los niños y jóvenes que tienen llamas pequeñitas.” –“¿Cuál es la mía?”, preguntó el ahijado. La muerte le mostró una llamita que amenazaba apagarse a cada momento. –“Esta es”, le dijo.
-“Querida madrina”, exclamó el médico, “Enciende una llamita para mí. Se buena conmigo y haz que pueda casarme con la princesa y convertirme en rey.”
-“Imposible”, respondió la muerte. “Antes de encender una nueva luz en este punto, es menester que sed apague la que hay ahora.”
-“Pero podrías ponerla sobre otra que arda mucho más para que le comunique su fuerza”
Hizo la muerte como si quisiera acceder a sus deseos y acercó a la llamita del médico una potente llama, pero con el brazo, como si fuera por descuido, hizo caer al suelo la llamita del médico, que al instante cayó muerto.
Fin
Jacobo y Guillermo Grimm

domingo, 1 de noviembre de 2009

Adivina Adivinanza

Si eres muy inteligente lo podras adivinar:
van puestas en mi nariz y sirven para mirar

viernes, 30 de octubre de 2009

El murciélago y el Jilguero

Cierta noche un murciélago oyó cantar a un jilguero que estaba encerrado en una jaula.
Se acercó y le preguntó por qué cantaba sólo de noche.
-Antes cantaba de día –repuso el jilguero-, pero desde que me atraparon aprendí a ser prudente.
-¡Pues no es ahora cuando debías serlo, sino antes de que te capturasen! –le replicó el murciélago.
Por Esopo
YYY
Debes ser prudente antes de cometer un error, y no después.

jueves, 29 de octubre de 2009

La Tela de Aracne


Relata la leyenda que era Aracne
la griega tejedora
que despertó la envidia de Minerva,
por haber presentado encantadora
urdimbre con escenas
muy propias de la vida de los dioses.

No pudiendo Minerva superarle,
a Aracne le rompió
su obra maravillosa y adorable.
Aracne entristecida, sucumbió

Y es fama que Minerva arrepentida,
volvió a Aracne a la vida
convirtiéndola en una araña persistente
en tejer y tejer
la engañadora y primorosa tela
que se extiende
cual ala de cristal en el espacio.


Poemario Escolar

Fernando Gamboa Berzunza

miércoles, 28 de octubre de 2009

El caminante y el cuervo

Caminaba un hombre por un sendero cuando oyó:


-¡Salud!


Se detuvo para ver quién le saludaba, pero no encontró a nadie. Prosiguió su camino y el poco oyó de nuevo


-¡Salud! ¡Salud!

Como la voz parecía amable, se entretuvo el caminante en buscar a quien hablaba, pero tampoco vio a nadie. Poco después un cuervo revoloteó sobre su cabeza.

-¡Salud! ¡Salud! ¡Salud! -repetía el pájaro

-¡Así que eras tú! -gruño el hombre-. Llevaba prisa y, por entretenerme a ver quién me saludaba, ahora llegaré tarde

Por Fedro

Adivina Adivinanza

En él viajan la familia y el equipaje, y se pasa la noche en el garaje.

martes, 27 de octubre de 2009

El Diablo y el Posadero


Cierta vez el diablo se presentó en una posada. Nadie lo conocía y él, malvado que era, se dedicó a fastidiar a los parroquianos.

Alertado por las quejas, el dueño de la posada se fijó en quién organizaba el alboroto y finalmente reconoció al diablo.

-¡Ahora verás la paliza que te doy! -argumentó el posadero.

-No tienes derecho a enfadarte -argumentó el diablo-. Al fin y al cabo la maldad está en mi naturaleza y sería muy cruel dar una paliza a alguien como yo, que no puede cambiar.

-En eso estamos de acuerdo -concluyó el hombre. Y acto seguido hizo un lazo corredizo en una cuerda y colgó con ella al diablo para que no volviera a molestar a nadie.

por Stevenson

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Las falsas escusas no nos salvan de los aprietos

Adivina Adivinanza

Caballito de Banda a Banda que no come, ni bebe, ni anda

lunes, 26 de octubre de 2009

La Bruja Winnie (Parte Cuatro)

Esta vez Winnie estaba furiosa.

Tomó su varita mágica, la agitó cinco veces y...



... ABRACADABRA! Ahora Wilbur tenía la cabeza roja, el cuerpo amarillo, la cola rosa, los bigotes azules ylas cuatro patas de color violeta. Pero sus ojos seguían siendo verdes.
Ahora Winnie podía ver a Wilbur cuando se sentaba en la butaca, cuando se tumbaba en el piso, cuando andaba en el jardín.

Y hasta cuando treparaba a la rama más alta del árbol más alto del jardín.
Wilbur trepó a lo más alto del árbol más alto para esconderse. Tenía un aspecto ridículo y él lo sabía. ¡Hasta los pájaros se burlaban de él!


Wilbur estaba muy triste. Se quedó en lo alto del árbol todo el día y toda la noche.
A la mañana siguiente Wilbur seguía subido al árbol. Winnie estaba preocupada. Quería a Wilbur y no soportaba que estuviera tan triste.

Entonces Winnie tuvo una idea. Agito su varita mágica y ¡ABRACADABRA! Wilbur volvió a ser negro. Entonces bajó del árbol, ronroneando.





Luego Winnie agitó su varita una vez, y otra, y otra.

Ahora, en vez de ser negra, su casa era amarilla, con el techo rojo y la puerta roja. Las butacas eran blancas. El piso era verde con flores rosas.


La cama era azul, con sábanas rosas y blancas y las mantas rosas.


Y ahora Winnie puede ver siempre a Wilbur, esté donde esté.

sábado, 24 de octubre de 2009

La bruja Winnie (parte 3)


Un día, después de una horrible caída, Winnie decidió que tenía que buscar una solución. Tomó su varita mágica, la agitó una vez y... ¡ABRACADABRA!

Ahora Wilbur ya no era un gato negro. ¡Era verde brillante!

Ahora, cuando Wilbur dormía en una butaca, Winnie lo veía.

Cuando Wilbur dormía en el piso, Winnie lo veía.

Y también lo veía cuando se dormía en la cama. Pero Wilbur no tenía permiso para dormir en la cama...



... así que Winnie lo sacó fuera.


Fuera, al jardín con las plantas.


Pero cuando Wilbur se metía entre las plantas Winnie no podía verlo, ni siquiera cuando tenía los ojos abiertos de par en par.

Winnie salió corriendo de la casa, tropezó con Wilbur,


dio un triple salto mortal y cayo en el rosal





martes, 20 de octubre de 2009

La Bruja Winnie (parte 2)

Cuando Wilbur se presenta en una butaca con los ojos abiertos, Winnie podía verlo.
Podía al menos, verle los ojos

Pero cuando Wilbur cerraba los ojos y se dormía, Winnie ya no podía verlo.

Y entonces se le sentaba encima

Cuando Wilbur se tumbaba en el piso con los ojos abiertos, Winnie podía verlo.
Podía, al menos, verle los ojos.
Pero cuando Wilbur cerraba los ojos y se dormía, Winnie ya no podía verlo.
Y entonces tropezaba con él